Así ha afectado el covid-19 al diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama
Por: Doctor Ángel Juárez | 13.11.2020 | Prensa

Así ha afectado el covid-19 al diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama

FUENTE: Alimente - El Confidencial

El cáncer de mama es, exceptuando los tumores de piel, el más frecuente y el que más muertes causa entre las mujeres. El año pasado se diagnosticaron alrededor de 33.000 casos en España. Se estima que una de cada 8 mujeres podrá padecerlo a lo largo de su vida. Según el Grupo de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), en nuestro país mueren alrededor de 6.000 mujeres al año a causa de esta enfermedad. Y estas cifras están aumentando lentamente debido al diagnóstico temprano, al envejecimiento de la población y a los cambios en el estilo de vida.

La pandemia no está contribuyendo a afrontar el gran desafío de esta enfermedad oncológica. De hecho, el covid-19 ha afectado de forma directa e indirecta al diagnóstico, tratamiento y seguimiento del cáncer de mama.

  • Por una parte, los programas de cribado mamográfico se han detenido debido a la sobrecarga de los centros asistenciales y del personal sanitario.

  • Además, muchas mujeres no han acudido a los hospitales, por miedo al contagio o por la saturación de los laboratorios, servicios de diagnóstico por imagen y del resto de los equipos médicos y quirúrgicos.

  • En cuanto a los tratamientos, la mayoría de ellos se han seguido realizando, si bien en algunos casos se han tenido que posponer, teniendo en cuenta el beneficio-riesgo para las pacientes.

  • Por lo que respecta a la reconstrucción mamaria, se han aplazado las cirugías durante el pico máximo de la pandemia, para no aumentar los riesgos para la paciente que ya entrañan este tipo intervenciones quirúrgicas.

En estos meses, el número de consultas telemáticas ha aumentado de forma exponencial. Dichas consultas simplifican los seguimientos de determinadas pacientes o la resolución de algunas dudas, pero no sustituyen a las consultas presenciales, necesarias en muchos casos.

En la actualidad se han vuelto a reanudar las campañas de mamografías de cribado. Probablemente, el retraso de estos programas durante los últimos seis meses, aun siendo corto este periodo de tiempo, afecte a medio o largo plazo a la supervivencia global por cáncer de mama.

Los factores de riesgo

Los hábitos sedentarios, la obesidad, las dietas ricas en grasas, el tabaco, el alcohol, así como factores hormonales y genéticos son circunstancias que pueden provocar un aumento de su incidencia. De ahí que sea crucial concienciar a la población de la importancia de realizar un diagnóstico precoz y fomentar la investigación para conocer mejor su comportamiento e indicar el tratamiento más adecuado.

Si se realiza un diagnóstico precoz y se detecta un cáncer de mama en los primeros estadios, las posibilidades de curación se aproximan al 100%. En general, hoy los índices de supervivencia se acercan al 85%. Aun así, en ocasiones, si el diagnóstico es tardío o la agresividad del tumor es muy alta puede evolucionar a un cáncer mamario diseminado (metastásico), acortándose de forma significativa la supervivencia.

Autoexploración

Es muy importante tener en cuenta que las revisiones rutinarias y la autoexploración (aunque esta no excluye las visitas periódicas al ginecólogo) son la mejor forma de llegar pronto al diagnóstico.

En la actualidad existen las campañas de cribado mamográfico poblacional, siguiendo criterios aceptados internacionalmente, para poder detectar el tumor en su estado inicial. Realizar a mujeres entre 50 y 69 años una mamografía cada dos años reduce la mortalidad por cáncer de mama y hace que en casos de un diagnóstico precoz los tratamientos sean menos agresivos.

La edad más frecuente de aparición se sitúa entre los 45 y los 65 años, que coincide con la etapa más activa y de mayor responsabilidad en la vida de una mujer a nivel personal, social, familiar y laboral, con las consecuencias que ello conlleva.

Llegado el diagnóstico

En el momento del diagnóstico, la paciente tiene que procesar mucha información en cuanto a la enfermedad y su repercusión en todos los ámbitos de su vida. Todo esto hace que le cueste digerir tanta información en muy poco tiempo (diagnóstico y pronóstico de la enfermedad, posibilidades y consecuencias del tratamiento, tiempo de inactividad física, repercusiones laborales, personales, familiares y sociales). Aparecen además sentimientos de incertidumbre, impotencia, culpa, pena, miedo o debilidad ante esta nueva situación. Es labor de los profesionales sanitarios gestionar todos estos datos, aclarar sus dudas y ofrecerle las mejores indicaciones para su caso.

Tratamiento

Tanto el diagnóstico como el tratamiento y el seguimiento se realizan en unidades funcionales multidisciplinares integradas por oncólogos, ginecólogos, cirujanos, radiólogos, radioterapeutas, cirujanos plásticos, enfermeros y psicólogos, contando además con la colaboración de fisioterapeutas y expertos en cuidados paliativos. Estos profesionales acompañarán a la mujer durante todo el proceso.

Una vez diagnosticado, se plantean las opciones del tratamiento, que pueden incluir cirugía oncológica, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia o inmunoterapia, según las características del tumor y de la paciente.

En cuanto a la cirugía, a grandes rasgos, existen dos opciones:

  • La extirpación de una parte de la mama (cirugía conservadora).

  • La extirpación de su totalidad (mastectomía).

La realización de un tipo u otro de cirugía dependen de la modalidad y extensión del tumor. En ambos casos se realiza un análisis de los ganglios linfáticos de la axila. Las secuelas del cáncer de mama son físicas (como consecuencia de la mutilación, la quimioterapia, la radioterapia) y psíquicas (convivir con la enfermedad y sus consecuencias).

La pérdida de una parte o de toda la mama produce en la mujer una alteración de su imagen corporal que frecuentemente afecta a su autoestima. En general, la ausencia de la mama supone, además, un recordatorio del episodio traumático que se ha vivido. Por lo tanto, la reconstrucción del pecho puede ser un refuerzo positivo que contribuya a superar los efectos de la enfermedad. Están documentados los aspectos positivos que aporta la reconstrucción mamaria, tanto desde el punto de vista psicológico como social, emocional y funcional.

La OMS define el concepto de salud como el completo bienestar físico, mental y social. Está probado que la pérdida de la mama muchas veces afecta a la salud psíquica y social, por lo que toda paciente mastectomizada debería conocer las posibilidades que le ofrece la reconstrucción. En principio, cualquier mujer es candidata a una reconstrucción, salvo que ella no lo desee o el riesgo que debe asumir sea alto. El cirujano ha de buscar una mama de forma, apariencia y talla lo más parecida a la original.

La reconstrucción

La reconstrucción mamaria debe realizarse por especialistas en cirugía plástica, reparadora y estética. El perfeccionamiento de las técnicas y el uso de la microcirugía han permitido que la mama reconstruida tenga un aspecto muy parecido al de una mama natural.

Cuando la reconstrucción se realiza o se inicia en el momento de la mastectomía se llama reconstrucción inmediata, frente a la reconstrucción diferida, que se realiza un tiempo después (aproximadamente un año). La elección de una u otra depende de cada caso, y, por supuesto, de las preferencias de la mujer, asesorada por los profesionales.

La reconstrucción ideal es la inmediata, ya que se reconstruye o se inicia la reconstrucción del pecho a la vez que se realiza la mastectomía.

En general existen dos formas de reconstruir una mama:

  • Con implantes.

  • Con tejidos propios (obtenidos de otras partes del cuerpo, como la piel y grasa del abdomen, la espalda o los muslos).

A veces también se utilizan técnicas mixtas combinando implantes y tejidos propios.

Cuando ya hemos conseguido una mama con su forma y volumen, el último paso es la recreación de la areola y el pezón. En cuanto al pezón se realiza utilizando piel del propio pecho reconstruido, o mediante micropigmentación en 3D, técnica utilizada también para dar forma a la areola. En ocasiones es necesario intervenir la mama sana (elevación, aumento o reducción) para conseguir una mayor simetría entre las dos.


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