Cómo evitar las orejas de soplillo en tiempos de mascarilla
Por: Doctor Ángel Juárez | 24.12.2020 | Prensa

Cómo evitar las orejas de soplillo en tiempos de mascarilla

FUENTE: ABC Salud

Cuando creíamos que con el uso de las mascarillas toda la atención se centraba en nuestra mirada, descubrimos que las orejas están adquiriendo un papel más protagonista del que nos gustaría. Las gomas elásticas están siendo las responsables de crear un efecto de orejas más despegadas nada favorecedor en general, y más acomplejante, si cabe, para el 5% de la población española que tiene orejas grandes, tal y como recoge la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). Y del estudio «Escucha tus orejas», elaborado por Allergan, se desprende que 3 de cada 10 mujeres encuestadas considera que tener orejas «de soplillo» es peor que tener michelines, porque son más difíciles de solucionar y provocan más burlas.

«Quizá por eso, desde que la mascarilla está dando a las orejas una visibilidad que no tenía, han aumentado el número de intervenciones», cuenta el doctor Ángel Juárez, Jefe de Servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital Universitario La Zarzuela (Madrid). «La demanda es más creciente en hombres que en mujeres porque el pelo corto evidencia más las orejas prominentes», apunta. La buena noticia es que la mascarilla en sí no provoca una mayor separación, simplemente la acentúa visualmente. «Podemos estar tranquilos de que, por mucho tiempo que llevemos esta prenda, no va a separar más nuestras orejas. Eso solo podría suceder en niños de menos de un año que tienen los cartílagos muy blanditos. Cuando nos quitamos la mascarilla, la oreja vuelve a su sitio», señala este doctor.

A grandes males, pequeños remedios

La primera medida para evitar que las gomas separen las orejas de la cabeza, es usar mascarillas que se sujetan a la cabeza a través de cintas. También los «salvaorejas», unas piezas de plástico creadas con impresoras 3D, permiten ajustar los extremos de la mascarilla detrás de la cabeza sin fijarlos en las orejas, evitando resaltarlas, así como las molestias y las marcas en la piel. Por último, en farmacias encontrarán un dispositivo adhesivo de silicona ergonómico que se coloca detrás de las orejas, y las mantiene adheridas a la cabeza, durante horas y hasta días (Otostick).

La otoplastia acaba con los complejos

La otoplastia es la técnica quirúrgica que corrige la excesiva separación de la oreja respecto al cráneo. Como explica el doctor Óscar Junco, director médico de cirugía estética en el Hospital Sanitas Cima (Barcelona), «mediante una pequeña incisión, damos forma al cartílago. Generalmente la intervención es rápida, se emplea anestesia local y suele durar entre una hora y una hora y media, y también es de pronta recuperación. La cicatriz queda oculta detrás del pabellón auricular y el aspecto general de las orejas mejora desde el primer momento».

El doctor Juárez aconseja someterse a esta intervención en invierno ya que requiere llevar una banda elástica en la cabeza durante el posoperatorio para acabar de fijar la nueva posición de las orejas y protegerlas de la entrada de suciedad, y se evita la exposición solar para asegurar una mejor cicatrización. «La reincorporación al trabajo puede realizarse después de 5 días, y a los 10 o 15 días, se retiran los puntos de sutura». Precio: desde 2.000€

«Grapas» para pegar las orejas

Según la SECPRE, 37 de cada 100 personas que tienen este problema se han planteado corregirlas alguna vez, pero el informe de Allergan indica que solo el 8% tiene una intención real de hacerlo por el miedo al quirófano y sus posibles efectos secundarios. «Así es. No todo el mundo se atreve a someterse a una intervención quirúrgica y menos por un complejo que ya tienen muy asumido e interiorizado, pero si la solución no tiene ningún tipo de riesgos, la cosa cambia», comenta la doctora Conchita Pinilla, cirujano plástico estético y reparador (Zaragoza). Existe una vía más sencilla que es un dispositivo llamado Earfold que «suelda» las orejas al instante, de forma permanente. «Se trata de un implante muy pequeño, realizado con una aleación de níquel y titanio recubierta de oro de 24 quilates, que se introduce mediante un mínimo punto de sutura en la piel provocando el pliegue antihélix que le falta para que las orejas queden perfectamente pegadas y alineadas con la cabeza», explica esta profesional.

«La incisión se cierra con uno o dos puntos absorbibles y el paciente puede sentir molestias o hinchazón, pero remiten en unas horas», añade el doctor Juárez. «Es una técnica mínimamente invasiva que se realiza en 20 minutos con anestesia local, no requiere ningún vendaje y con la que el paciente observa los resultados de manera inmediata y con menos efectos secundarios que en las otoplastias convencionales», afirma el doctor Ángel Martín, director médico de la Clínica Menorca. ¿Más? Se puede visualizar el resultado previamente gracias a un simulador. Precio: desde 1.000€



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